Historia

Equipos de Nuestra Señora

Las grandes fechas de la historia del MOvimiento

Nos encontramos en 1938. Cuatro parejas jóvenes, ricas de un amor joven, cristianos convencidos, quieren vivir su amor a la luz de su fe. Piden al sacerdote Henri Caffarel que los guíe en su búsqueda. «Caminemos juntos» les responde. 
La primera reunión tuvo lugar en París, el 25 de febrero de 1939. Después la siguieron otras reuniones apasionantes. Poco a poco se descubre ante estos jóvenes el sitio privilegiado del matrimonio en el designio de Dios: imagen viva de amor que une a Cristo y a su Iglesia. Al mismo tiempo, viven la experiencia de la vida en comunidad donde se realiza la promesa de Cristo de estar presente (Mt 18,20). 
Su vida progresa también en tres dimensiones: unión a Dios, unión entre los esposos y en los hogares, apertura a los demás.

Durante la Segunda Guerra mundial se formaron otros equipos. La reflexión se extendió y profundizó. Al final de esa fase apareció una revista «El Anillo de Oro»: a través de ella se hicieron conocer los equipos a numerosos hogares en todo el mundo, la experiencia de los grupos pequeños y la espiritualidad que se elabora.

Al final de la guerra, los grupos de matrimonios se multiplican. La necesidad de unidad y de estructura, concretada en una «Regla» se hace sentir. Es la elaboración de la «Carta de los Equipos de Nuestra Señora». A pesar de su formulación un poco antigua, este documento conserva actualmente su valor en cuanto a lo que representa, en su conjunto, los objetivos esenciales de los equipistas: deseo de vivir su matrimonio cristiano y profundizar su fe, con la ayuda de un equipo. La Carta les propone, para eso, algunos medios probados:
• oración conyugal y familiar
• diálogo conyugal regular bajo la mirada de Dios
• reunión mensual del equipo para orar juntos y compartir
• regla personal de vida
• retiro espiritual

Apoyados en la Carta, los Equipos de Nuestra Señora se desarrollan rápidamente en Francia, Bélgica, Suiza. Después traspasaron las fronteras lingüísticas y los océanos: Se fundaron en 1950 en el Brasil y Luxemburgo; en 1953 en Mauricio y Senegal; 1955: España, Canadá, Portugal; 1956: Inglaterra; 1958: Alemania, Estados Unidos de América; 1959; Austria, Italia; 1961 Australia, Colombia; 1962: Madagascar, Vietnam: 1963: Líbano, Irlanda; 1968 Japón, África francófona; 1969 India.. La unión de los Equipos de Nuestra Señora más allá de las fronteras de Francia obliga a una opción entre dos fórmulas: o una federación de movimientos nacionales, paralelos, o un movimiento único, internacional. Después de reflexionar, se optó por la segunda solución.

Pero la vida no se detiene. El Concilio Vaticano II, las profundas transformaciones del mundo y de la Iglesia interpelan a los Equipos de Nuestra Señora. La oportunidad para detenerse e iniciar una nueva partida se dio en un encuentro en Roma 1970. Dos mil matrimonios provenientes de veintitrés países se reunieron durante cinco días, en el amor fraternal, una experiencia espiritual de una calidad excepcional. Y en esa oportunidad, el Papa Pablo VI, en un excelente discurso, confirmó solemnemente esta institución fundamental que había presidido la formación de los primeros equipos: el amor humano es camino de santidad; la pareja, imagen privilegiada de su Creador, unida por el sacramento del matrimonio, es el «rostro sonriente y dulce de la Iglesia»; tiene por ese mismo hecho, una vocación propia y un testimonio específico que dar al mundo.

En junio de 1973, se abre una nueva etapa para los Equipos de Nuestra Señora: su fundador, el padre Caffarel, decide retirarse, dejar sitio a un hogar más joven para permitirles hacer un «gran esfuerzo de oración, de reflexión y de transformación, junto con la voluntad decidida de descubrir la voluntad de Dios en el Movimiento y en su misión, en la fidelidad a la institución de los orígenes y la inteligencia de las necesidades de los tiempos»

Los Equipos de Nuestra Señora son reconocidos por Roma como «Asociación Internacional Católica» (Carta de cardenal Roy, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos)

El primer trabajo del nuevo equipo responsable fue aclarar la Carta en un documento breve y denso: «¿Qué es un equipo de Nuestra Señora?» El cual constituye ahora la referencia para los equipos del mundo entero. Un nuevo encuentro en Roma, en septiembre de 1976, confirmó la orientación del Movimiento en su vida espiritual y apostólica. Pablo VI, en su discurso, dijo a los Equipos: «Permaneced siendo lo que pretendiste ser desde el primer día…una escuela verdadera de espiritualidad para los matrimonios….» Y en conclusión: «Que este peregrinaje…os ayude a implantar en todos los países los valores esenciales del matrimonio y a suscitar a las familias que vivan en ellos» Fue a raíz de ese encuentro cuando nacieron los Equipos de Jóvenes (E.N.S.J.)

El Equipo Responsable reflexionó largamente sobre la evolución de las estructuras del Movimiento para responder a su internacionalización creciente. Esto llevó a reafirmar su carácter de movimiento único e internacional y a crear a finales de 1985, un Equipo Responsable Internacional para trabajar en estrecha colaboración y en colegialidad con los responsables de los diferentes países.

Después de cuarenta años de la Carta (1987), el Movimiento se encuentra en un momento decisivo de su historia. Buscando «discernir y profundizar qué es lo que Dios espera de los Equipos de Nuestra Señora en los años por venir», propone a sus miembros «para evitar un sofoco, la costumbre, la rutina, encontrar ese «Segundo Aliento» que todo atleta reconoce como indispensable en todo esfuerzo de langa duración. Un recurso como éste no funciona sin un esfuerzo de verdad, de lealtad con respecto a los orígenes, de escucha de las necesidades del pueblo de Dios al final del segundo milenio del cristianismo y de creatividad para responder a ellas cada vez mejor». «Ese documento es un punto de partida, un hito en el camino, un texto de referencia, una llamada a la creatividad, lanzado a todos los países».v

Después de haber reconocido oficialmente al Movimiento el 18 de abril de 1984, el cardenal Pironio, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, firmó en la fiesta de Pascua de 1992, el decreto de reconocimiento de los Equipos de Nuestra Señora como Asociación de fieles de derecho privado, y la aprobación de los Estatutos, según el nuevo Código de derecho canónico. Se trata del tercer reconocimiento oficial de los Equipos de Nuestra Señora por parte de la Iglesia, habiendo sido la primera la de cardenal Feltin, arzobispo de Paris, después de la fundación del Movimiento (carta del 25 de marzo de 1969), la segunda, la del cardenal Roy, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en Roma (carta del 18 de febrero de 1975), habiendo sido reconocidos los Equipos de Nuestra Señora como «Asociación Internacional Católica».

Alrededor de 5100 miembros de los Equipos de Nuestra Señora, parejas y sacerdotes consiliarios, provenientes de más de cuarenta países de los cinco continentes se encontraron en Fátima en julio: se trataba del octavo de los encuentros internacionales que se han llevado a cabo cada seis años desde el primer encuentro en Lourdes en 1954. La Iglesia, haciendo suya la propuesta de las Naciones Unidas de celebrar en 1994 el «año de la familia», los Equipos de Nuestra Señora – un movimiento de Iglesia, quisieron unirse a ese objetivo centrando su reflexión en el tema: «Ser familia hoy en la Iglesia y en el mundo». Y lo hicieron según el carisma propio del movimiento de espiritualidad conyugal, hablando de la pareja que es el «corazón» de la familia. 

El 18 de septiembre, el padre Henri Caffarel fue llamado por Dios en la casa de Trousseurs donde había abierto una escuela de oración después de retirarse de la animación del Movimiento en 1973.

El cincuenta aniversario de la promulgación de la Carta Fundacional se celebró en todo el país, En esta oportunidad, la reunión anual del Colegio internacional tuvo lugar en París: una celebración internacional el 8 de diciembre en la iglesia de San Agustín, el día exacto del aniversario y en el mismo lugar de la promulgación de la Carta en 1947.
2000: IX Encuentro Internacional en Santiago de Compostela (España) 8.000 equipistas se reunieron alrededor del tema «La pareja, Imagen de Dios, Trinidad». Se entregaron las orientaciones del Movimiento para los 6 años siguientes: «Ser pareja cristiana en la Iglesia y en el mundo» 

La confirmación de reconocimiento por el Consejo Pontificio para los laicos, del movimiento de los ENS el 26 de julio 2002, aprobó los estatutos, reconoció a los ENS como una asociación privada internacional de fieles, y resalta el impacto apostólico del movimiento y describe sus objetivos. 
Telecargar el texto del Decreto de reconocimiento

Queridos amigos: 

1. Me alegra acogeros a vosotros, responsables regionales de los Equipos de Nuestra Señora, con vuestro consiliario internacional, monseñor Fleischmann, y otros sacerdotes, con ocasión de vuestro encuentro mundial en Roma. Agradezco al señor y a la señora De Roberty, responsables internacionales del movimiento, sus cordiales palabras.

2. ¡Cómo no evocar, ante todo, la figura del abad Henri Caffarel, vuestro fundador, que acompañó a numerosos matrimonios y los inició en la oración! Me alegra unirme a vuestra acción de gracias con ocasión del centenario de su nacimiento. El padre Caffarel mostró la grandeza y la belleza de la vocación al matrimonio, y, anticipando las orientaciones fecundas del concilio Vaticano II, destacó la llamada a la santidad relacionada con la vida conyugal y familiar (cf. Lumen gentium, 11). Supo captar las grandes líneas de una espiritualidad específica, que brota del bautismo, subrayando la dignidad del amor humano en el proyecto de Dios. La atención que prestaba a las personas comprometidas en el sacramento del matrimonio lo llevó también a poner sus dones al servicio del «movimiento espiritual de las viudas de guerra», que hoy se llama «Esperanza y vida», y a dar el impulso que presidió la creación de los primeros Centros de preparación para el matrimonio, hoy muy difundidos. A continuación, surgieron los Equipos de Nuestra Señora de jóvenes, mostrando la solicitud por proponer un camino de fe a la juventud.

3. Frente a las amenazas que se ciernen sobre la familia y a los factores que la debilitan, el tema de vuestros trabajos –«Matrimonios llamados por Cristo a la nueva alianza»- es particularmente oportuno. En efecto, para los cristianos, el matrimonio, que ha sido elevado a la dignidad de sacramento, es por naturaleza signo de la alianza y de la comunión entre Dios y el hombre, y entre Cristo y la Iglesia. Así, los esposos cristianos reciben para toda su vida la misión de manifestar, de manera visible, la alianza indefectible de Dios con el mundo. La fe cristiana presenta el matrimonio como una buena nueva:  relación recíproca y total, única e indisoluble, entre un hombre y una mujer, llamados a dar la vida. El Espíritu del Señor da a los esposos un corazón nuevo y los capacita para amarse, como Cristo nos amó, y para servir a la vida en la prolongación del misterio cristiano, puesto que su unión «realiza el misterio pascual de muerte y de resurreción» (Pablo VI, Discurso a los Equipos de Nuestra Señora, 4 de mayo de 1970, n. 16:  L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 17 de mayo de 1970, p. 11).

4. El compromiso de los esposos, misterio de alianza y de comunión, los invita a sacar su fuerza de la Eucaristía, «fuente misma del matrimonio cristiano» (Familiaris consortio, 57) y modelo para su amor. En efecto, las diferentes fases de la liturgia eucarística invitan a los esposos a vivir su vida matrimonial y familiar a ejemplo de la de Cristo, que se entregó a los hombres por amor. Han de encontrar en este sacramento la audacia necesaria para la acogida, el perdón, el diálogo y la comunión de los corazones. Será también una ayuda valiosa para afrontar las dificultades inevitables de toda vida familiar. Ojalá que los miembros de los Equipos sean los primeros testigos de la gracia que aporta una participación regular en la vida sacramental y en la misa dominical, «celebración de la presencia viva del Resucitado en medio de los suyos» (Dies Domini, 31; cf. también n. 81) y «antídoto para afrontar y superar obstáculos y tensiones» (Discurso a los miembros de la XV asamblea plenaria del Consejo pontificio para la familia, 18 de octubre de 2002, n. 2:  L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 25 de octubre de 2002, p. 10).

5. Alimentados con el Pan de vida y llamados a ser «luz para los que buscan la verdad» (Lumen gentium, 35), sobre todo para sus hijos, los esposos podrán desplegar entonces plenamente la gracia de su bautismo en sus misiones específicas en el seno de la familia, en la sociedad y en la Iglesia. Esta fue la intuición del abad Caffarel, que no quería que se entrara «en un Equipo para aislarse (…), sino para aprender a entregarse a todos» (Carta mensual, febrero de 1948, p. 9). Alegrándome por los compromisos ya asumidos, exhorto a todos los miembros de los Equipos a participar cada vez más activamente en la vida eclesial, en particular entre los jóvenes, que esperan el mensaje cristiano sobre el amor humano, exigente y a la vez exaltante. Desde esta perspectiva, los miembros de los Equipos pueden ayudarles a vivir  el período de la juventud y del noviazgo con fidelidad a los mandamientos de Cristo y de la Iglesia, permitiéndoles encontrar la verdadera felicidad en la maduración de su vida afectiva.

6. Vuestro movimiento dispone de una pedagogía propia, basada en los «puntos concretos de esfuerzo», que os ayudan a crecer juntamente en santidad. Os aliento a vivirlos con atención y perseverancia, para amar de verdad. Os invito, en particular, a desarrollar la oración personal, matrimonial y familiar, sin la cual un cristiano corre el riesgo de debilitarse, como decía el padre Caffarel (cf. L’anneau d’or, marzo-abril de 1953, p. 136). Lejos de apartar del compromiso en el mundo, una oración auténtica santifica a los miembros del matrimonio y de la familia, y abre el corazón al amor de Dios y de los hermanos. También capacita para construir la historia según el designio de Dios (cf. Congregación para la doctrina de la fe, carta Orationis formas, sobre diversos aspectos de la meditación cristiana, 15 de octubre de 1989).

7. Queridos amigos, doy gracias a Dios por los frutos producidos por vuestro movimiento en todo el mundo, y os animo a testimoniar sin cesar y de manera explícita la grandeza y la belleza del amor humano, del matrimonio y de la familia. Al término de esta audiencia, elevo mi oración también por los hogares que atraviesan momentos de prueba. Ojalá que encuentren en su camino testigos de la ternura y de la misericordia de Dios. Deseo reafirmar mi cercanía espiritual a las personas separadas, divorciadas, y divorciadas que se han vuelto a casar, las cuales, por su bautismo, están llamadas, en el respeto de las reglas de la Iglesia, a participar en la vida cristiana (cf. Familiaris consortio, 84). Por último, expreso mi gratitud a los consiliarios que os acompañan con disponibilidad. Aportan su competencia y su experiencia a vuestro movimiento laical. A través de esta colaboración, los sacerdotes y las familias aprenden a comprenderse, a estimarse y a apoyarse. Vosotros, que conocéis la gracia de una presencia sacerdotal, orad por las vocaciones y transmitid sin temor a vuestros hijos la llamada del Señor.

Encomendándoos a vosotros, así como a los Equipos y a sus familias, a la intercesión de Nuestra Señora del Magníficat, invocada cada día por sus miembros, y a los beatos esposos Luis y María Quattrocchi, os imparto a todos una afectuosa bendición apostólica.
2006 : X Encuentro Internacional en Lourdes (Francia)
 El décimo Encuentro Internacional de los ENS tuvo lugar en Lourdes desde el 16 de septiembre hasta el 21 de septiembre de 2006.

El décimo Encuentro Internacional de los ENS tuvo lugar en Lourdes desde el 16 de septiembre hasta el 21 de septiembre de 2006.

Estructura de los Equipos

Cada equipo está compuesto por 4-6 matrimonios y un sacerdote Consiliario espiritual quienes deciden libremente adherirse al Movimiento de los Equipos de Nuestra Señora, respetando su espíritu y poniendo en práctica las propuestas de vida; el equipo es la célula base del movimiento de los ENS. Cada año se elige dentro de su seno, un matrimonio responsable y se reúnen cada mes bajo el signo de una fraternidad compartida en nombre de Cristo. ​

Un Sector forma una unidad geográfica aproximadamente de 5 a20 equipos. El tamaño puede variar según el contexto geográfico. La responsabilidad de un sector es confiada a un matrimonio llamado “Responsable de Sector” ayudada por un equipo constituido por algunos matrimonios y un Sacerdote Consiliario espiritual. Sus funciones son: la animación espiritual, el enlace, la formación, la organización de actividades y la difusión del movimiento. El matrimonio responsable de un sector es llamado por el matrimonio responsable de la Región; su servicio tiene una duración de tres años; ellos escogen a los otros miembros del equipo.

Una región agrupa varios sectores vecinos. La responsabilidad es confiada a un matrimonio llamado “responsable de Región” ayudado por un equipo constituido por algunos matrimonios y un Sacerdote Consiliario espiritual. Sus funciones son: la animación espiritual, el enlace, la formación, reflexión, discernimiento y construcción de la unidad y la difusión del movimiento. El matrimonio responsable de una región es llamado por el matrimonio responsable de la Súper Región; su servicio tiene una duración de cuatro años; ellos escogen a los otros miembros del equipo. En Hispanoamérica existen las Regiones de Argentina, Paraguay, México, Puerto Rico, Ecuador, Colombia Sur, Colombia Centro, Colombia Occidente, Centro América Norte y Centro América Sur, y las pre regiones Chile, Perú y República Dominicana y Equipos adjuntos de Bolivia. ​

La Súper región agrupa varias Regiones de un mismo país o de países vecinos e incluyen alrededor de 200 equipos. La responsabilidad es confiada a un matrimonio llamado “responsable de Súper Región” ayudado por un equipo constituido por algunos matrimonios y un Sacerdote Consiliario espiritual. Su responsabilidad es de transmitir a los equipos las grandes orientaciones del movimiento, de velar por el respeto a su pedagogía y a sus métodos, de mantener la unidad y comunión, de la formación de los cuadros responsables y de los miembrosde la súper región. El matrimonio responsable de una súper región es nombrado por el Equipo Responsable Internacional (E.R.I.), su servicio tiene una duración de cinco años, ellos escogen a los otros miembros del equipo. El matrimonio responsable de la Súper Región es miembro del Colegio Internacional del Movimiento. Para algunas súper regiones en las cuales el número de quipos es muy grande, puede existir una estructura intermedia de tipo “provincia” que agrupa algunas regiones.​